
Pues aquí me hallo, en la Universidad a distancia online a mis 58, peleándome con las nuevas tecnologías y volviéndome loco de vez en cuando, sobre todo en los casos en que la mano es más rápida que la vista y hace clic con el ratón en alguna parte desconocida del documento en el que me encontraba trabajando, y llevando varias horas devanándome los sesos, hace que desaparezca, se descoloque, o no me obedezca en menos que salta un anuncio en YouTube. Entonces suele ser cuando sucede ese instante en el que se te encoge el corazón, dejas de respirar momentáneamente y tus ojos recorren toda la pantalla en busca de ese icono mágico que te lo restaure a un estado anterior antes de empezar a despotricar cual capitán Haddock a la vez que te dices no, no, no, por favor, por favor, por favor.
Pero que gaitas, la cagaste (con perdón), siempre es así querido lector, buscas, buscas y no encuentras, por lo que sigues toqueteando y cada vez vas a peor. Solo cuando ya no te quedan mas ventanas que abrir y después de haber consultado al tío GOOGLE, recuerdas que te lo han repetido un millón de veces, si no sabes, no toques, lee antes de tocar y guarda borradores de todo a la vez que trabajas…. etc.

Que bonito es todo cuando se sabe, pero los novatos tenemos no solo que aprender lo estipulado sino que también tenemos que aprender como se utilizan los programas para aprender lo estipulado, ¡vamos! un rollo que te lleva más de una vida y un montón de intentos fallidos y tiempo, ese maravilloso tiempo que te dejan los quehaceres diarios, familia y trabajo. ¡Si! ,ese que añoras cuando estas cansado. Pues ese, se lo tienes que dedicar a un programa que alguien ha decidido que en inglés mola más y todavía no sabe que existen mas de 572 millones de personas que hablan el español. ¡Vamos!, un ingeniero que es capaz de poner en marcha los más complejos logaritmos, pero que no le da el coco para pensar que los que no dominan el inglés lo puedan utilizar a la primera. Pero por si fuera poco te adjuntan el manual, y otro manual para que encuentres dentro del manual el manual en español. Si, ese preciado volumen que te lo suelen dar en formato PDF, ya que los camiones de reparto no llegan hasta tu casa porque tiene más páginas que seguidores “ las Kardashian”. Ese que debería conformar por si mismo toda una carrera universitaria y claro ¿que se hace con el manual?, pues como siempre hacemos los españoles, guardarlo y pasar directamente a la acción, es decir: toquetear. ¡Ah! ¿Que tu no eres de esos?, pues permíteme que te diga que solamente leemos las instrucciones de los muebles del IKEA por aquello de que si quieres tenerlo montado antes de que caduque o exhibirlo en la caja de origen. Y aún así conozco gente que con tres o cuatro paginas ha llegado a la total desesperación.
Bromas aparte, te diré que uno se va creciendo ante las dificultades y poco a poco le va cogiendo el tranquillo a las cosas, entre apnea y apnea de los sustos y a fuerza de insistir, preguntar y rehacer, uno va aprendiendo.
No te digo nada si estas acostumbrado a Windows y se te ocurre pasarte a Mac o viceversa. En los primeros instantes hasta te puedes pasar un rato buscando una tecla específica en el teclado, y no solo eso, sino que puedes hasta no dar con ella por ti mismo, ¿necesitando recurrir a que?, exacto: al PDF del manual.
Otro día te contaré como puedes llegar a odiar un objeto nuevo, como es el caso de la tableta gráfica, que te ha costado una pasta y que añorabas porque al parecer todo el mundo la usa en el mundillo del diseño. En teoría, tan solo había que descargarse unos drivers y configurarla, ¿a que no adivinas cómo? y ¿haciendo uso de qué? ¡Exacto! Del dichoso PDF en inglés.
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